10 de febrero de 2014, el día en que la justicia sonrió

 

Ese día, y tras largo batallar por parte de los querellantes, el juez Ismael Moreno de la Audiencia Nacional de España, ordenó la detención de los ex presidentes chinos Jiang Zemin y Hu Jintao, del ex primer ministro Li Peng, del jefe de la seguridad china y responsable de la Policía, Qiao Shi, del ex secretario del Partido Comunista del Tibet, Chen Kuiyan y de la  ex ministro de Planificación Familiar, Peng Pelyun.

Los cargos: crímenes de genocidio, crímenes contra la humanidad, torturas, desapariciones forzadas de personas contra la población tibetana, terrorismo y crímenes de guerra.

Se llegaba así a la conclusión de un arduo trabajo comenzado nueve años antes por el Comité de Apoyo al Tíbet de España, el que contando con el acertadísimo y loable trabajo del abogado José Esteve Moltó, logró hacer testificar ante la Audiencia española a decenas de víctimas tibetanas y expertos internacionales que corroboraron las acciones abyectas que durante décadas ha llevado a cabo el gobernante Partido Comunista de China contra el pueblo tibetano.

No había habido hasta ese momento, hecho más significativo para la causa del Tíbet, que lo que esos fallos indicaron. Una justicia objetiva e independiente, expresó lo que los tibetanos y sus partidarios vienen denunciando desde que fueron invadidos por la República Popular China: la represión por parte de los invasores se ha valido sistemáticamente de la tortura, y la magnitud de la agresión avala trágicamente la definición de genocidio en contra del pueblo tibetano.

La justicia actuó y fue clara. Quien también actuó luego y con desesperada y genuflexa celeridad, fue el Ejecutivo español comandado por Rajoy, el que atentando contra el principio de Jurisdicción Universal, se las arregló para complacer al régimen chino, promulgando una ley que echó por tierra las pretensiones de la Audiencia Nacional.

Poco duró la satisfacción por la noticia, poco duró la ilusión de ver entre rejas a los déspotas chinos causantes de tanto dolor. Pero una decisión política nunca podría ocultar lo que estaba claramente dicho por un Tribunal independiente: en el Tíbet se está cometiendo un genocidio.

En setiembre del 2014 el querellante Comité de Apoyo al Tíbet, junto con los co querellantes Fundación Casa del Tíbet y Thubten Wangchen, presentaron un recurso de casación ante el Tribunal Supremo, en contra del archivo del caso Tíbet por parte de la Audiencia Nacional.

Hace pocos días, en una noticia que nos ha devuelto las esperanzas, nos enteramos que el Tribunal Supremo admitió a trámite el recurso de amparo mencionado. En el comunicado del Comité de Apoyo al Tíbet, el abogado Esteve Moltó señaló:

“La actual admisión a trámite por parte del Tribunal Constitucional abre de nuevo la puerta a la esperanza no únicamente a las víctimas tibetanas, sino a la de otros graves conflictos que habían quedado abandonadas. Es más, el que los jueces debatan con profundidad la controvertida modificación de la ley de jurisdicción universal, abre de nuevo el debate por el cual el derecho internacional no puede quedar relegado a un segundo plano; y más, cuando la reforma legal interna fue públicamente auspiciada por un gobierno autocrático y justificada por un supuesto e incuestionable interés de la defensa de la deuda pública.”

A su vez, Alan Cantos, director del CAT, expresó:

“No solo se abre la esperanza de no dejar tiradas en la cuneta a las víctimas del Tíbet y de otros tantos casos, sino de aliviar la vergüenza nacional e internacional,  re-estableciendo  la Justicia Universal en España donde su aplicación era ejemplar y admirada.”

Nos queda esperar el próximo paso de la justicia española con el firme deseo que las cosas sean puestas en su debido sitio, que prevalezca la verdad y la justicia y que ninguna amenaza espuria tenga más fuerza esta vez. No es solo un reclamo de los tibetanos, es una exigencia de todos los seres humanos de buena voluntad.-

Aloma Sellanes

10/2/2017

 

Foto: Arriba: dos víctimas tibetanas de las torturas chinas junto al abogado Esteve Moltó. Abajo: pedidos de captura contra Hu Jintao y Jiang Zemin, diseñados por la Red Internacional del Tíbet.

 

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