83 AÑOS DE DIGNIDAD

He escrito muchas veces acerca de Tenzin Gyatso, el XIV Dalai Lama del Tíbet. Lo que pueda decir hoy, será, seguramente, una repetición de lo que he escrito sobre él a lo largo de muchos años. Pero siento que es válido, no por mis palabras, sino por lo que el líder tibetano significa; es él el que vale. Queda claro que si hay algo que el Dalai Lama no necesita es el fanatismo, es tan racional y tan lógico su pensamiento y tan coherente con él, su accionar, que sería tan inadecuado como absurdo, seguirlo con esa ceguera que da el extremismo de creer en perfecciones a ultranza, en verdades reveladas que no pueden jamás ser contrastadas.
El Dalai Lama es, a mi modesto entender, el mayor referente espiritual de nuestros días y un mayúsculo ícono de la paz de lo que llevamos del presente siglo, más los muchos años que vivió del siglo XX. Al llegar a los 83, nos sigue entregando su visión sobre el valor de la no violencia, de la que es un exponente genuino, y sigue aconsejándonos sobre la importancia de la calma mental y la paz interior, como forma de lograr la paz mundial, por la simple multiplicación de los individuos que sigan esa práctica, buceando en la esencia de cada uno. El que se define como un simple monje, también nos recuerda con convincente voz que la felicidad personal depende totalmente de la que le brindemos a los demás.
El Dalai Lama es ese peculiar líder religioso que, lejos de hacer proselitismo por la religión que profesa, no duda en expresar a los cuatro vientos que un buen corazón es la mejor religión y que la ética secular es absolutamente necesaria para el futuro de la humanidad.
Cada año que suma a su calendario, es motivo de gran regocijo pero también de cierta inquietud, inquietud que queremos alejar porque es muy significativa su presencia entre nosotros y casi imprescindible su existencia, para que su sufrido pueblo tibetano, tenga la fuerza como para seguir luchando por su libertad.
Tibetanos y no tibetanos, se unen cada 6 de julio en un deseo profundo y entusiasta: ¡Larga Vida para Su Santidad el Dalai Lama! Si pensamos en los 83 años que celebra hoy, podemos concluir que ya ha sido larga su vida, larga y extraordinariamente rica, pero sumarse al deseo de que siga siéndolo mucho más es un imperativo del corazón y de la razón… y de la compasión, la tolerancia y la paz, si las convertimos en sujetos y las dejamos soñar.-

Aloma Sellanes para Tíbet Patria Libre
6 de julio de 2018

 

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