El Fútbol Tibetano Da Su Puntapié Inicial en Londres

 

Free Tibet (Editado)

25 de mayo de 2018

El equipo tibetano competirá con otras quince escuadras en la Copa Mundial CONIFA

El hermoso juego tiene la oportunidad de brillar una vez más este año en un torneo de fútbol mundial que se desarrolla a principios del verano europeo. No es la Copa del Mundo de Rusia, organizada por el oficial, pero cada vez más controvertido, organismo de gobierno del fútbol, FIFA, sino la idealista Copa de Fútbol CONIFA 2018, y el equipo de fútbol tibetano la estará jugando.

En instalaciones deportivas londinenses, a partir del 31 de mayo, este frenesí futbolístico reunirá a 16 equipos que representan a alrededor de 330 millones de personas en todo el mundo. El evento es organizado por CONIFA (la Confederación de Asociaciones Independientes de Fútbol), una asociación paraguas para naciones, minorías, pueblos sin Estado y regiones no afiliadas a la FIFA. CONIFA se enorgullece de ser una organización de caridad, políticamente neutral que apunta a que “todos en el mundo puedan disfrutar y jugar fútbol, ​​sin importar su raza, religión, género o política.”

Algunos de los equipos que compiten son los coreanos unidos de Japón, que representan a las comunidades de Corea del Norte y del Sur; los anfitriones Barawa, que representan a la comunidad somalí en el Reino Unido. Un equipo que representa a Cascadia, una región en las costas del oeste de Canadá y EE. UU., con una cultura y un entorno únicos, competirá contra Ellan Vannin, que representa a la Isla de Man. Tuvalu, un país reconocido en el Océano Pacífico, uno de los más pequeños del mundo, también competirá.

Passang Dorjee, presidente de la Asociación Nacional de Deportes Tibetanos, dijo que la competencia les dará a los tibetanos la oportunidad de representar a su país en el escenario mundial y quizás sorprender a algunos: “La aspiración de mi equipo es jugar en la Copa Mundial CONIFA al igual que las personas de otros países independientes. Queremos mostrarle al mundo que los tibetanos pueden jugar como otros países.”

El 18 de mayo, el equipo se reunió con el Dalai Lama en Dharamsala, quien los bendijo antes de su viaje a Londres. Él les dijo: “Donde sea que vayan, es muy importante que defiendan el honor y la dignidad del Tíbet y del pueblo tibetano. Lo más importante, lleven nuestros valores y cultura con ustedes.”

La leyenda popular sostiene que los tibetanos fueron introducidos en el fútbol por trabajadores británicos de la Compañía de Comercio de Gyantse a principios de 1900, donde siguió siendo popular hasta la ocupación de China en 1950. A pesar de la brutalidad del régimen chino y su impacto en los equipos de fútbol, surgieron algunos  equipos populares, incluido el equipo Potala en Lhasa. Sin embargo, fueron las comunidades de tibetanos exiliados quienes realmente tomaron el juego y se postularon para él, con la formación de un club de fútbol en Dharamsala a principios de la década de 1960, impulsado por la adopción entusiasta del juego por parte de los escolares.

El 30 de junio de 2001, el Tíbet jugó su primer partido internacional en Copenhague y sufrió una derrota por 4-1 ante Groenlandia. Dinamarca se negó a cancelar el partido, a pesar de las amenazas de China de que cortaría el comercio, y 5.000 espectadores presenciaron la historia cuando Lobsang Norbu (un profesor de educación física de secundaria) anotó el primer gol internacional del Tíbet.

El fútbol tibetano ha seguido desarrollándose. La Asociación Nacional de Deportes Tibetanos, que ahora incluye más de treinta clubes de fútbol registrados en su membresía, fue fundamental para la transformación.

También ha habido desafíos. Los 16 jugadores del equipo  tibetano viven y juegan en países tan distantes como India, Suiza y Estados Unidos. Las comunidades tibetanas de todo el mundo también han enviado dinero para ayudar al equipo a llegar al Reino Unido. En mayo se recibió confirmación de que el equipo había obtenido sus visas y podía competir en el torneo, algo que la Asociación Nacional de Deportes Tibetanos describió como un “paso gigante en la historia del fútbol mundial” y “más allá de nuestros mejores sueños.”

 

 

 

 

 

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