En Xinjiang y Tíbet, la vigilancia policial “supera la de Alemania Oriental”

 

The News Lens

Por Adrian Zenz

(Editado)

14 de febrero de 2018

Para finales de 2017, Xinjiang se ha convertido quizás en la región más vigilada del planeta, con recuentos estimados de policía per capita que exceden el nivel récord de la antigua Alemania Oriental antes de la caída de esa nación en 1989. Simultáneamente, ha instalado uno de los sistemas de vigilancia de alta tecnología más sofisticados, y ahora supera a la mayoría de las provincias orientales de China,  en inversión en tecnología de la información por persona.

Después de las protestas violentas en Lhasa, Tíbet (2008) y Urumqi, Xinjiang (2009), el Estado respondió aumentando la capacidad de la policía local. Tradicionalmente, los disturbios sociales han sido aplastados por la Policía Popular Armada, la principal fuerza de seguridad interna de Beijing. Sin embargo, los líderes pronto se dieron cuenta de que aunque estas fuerzas fuertemente armadas guarnecidas fuera de los límites de la comunidad,  son aptas para apagar el fuego de los disturbios, no pueden reemplazar a una fuerte fuerza policial comunitaria, sensible a los primeros indicios de problemas inminentes. Poco a poco, el Estado comenzó a ajustar su estrategia de seguridad de la respuesta pasiva a la predicción proactiva.

En 2008 y 2009, la respuesta inicial en Tíbet y Xinjiang fue duplicar y triplicar el ingreso de policías. En particular, ambas regiones crearon unidades especiales de policía que están capacitadas para responder a incidentes terroristas y otras situaciones exigentes. Esto surgió con la llegada de Chen Quanguo, un soldado convertido en político de la provincia de Henan. Después de convertirse en el Secretario del Partido del Tíbet en 2011, Chen desató un impulso de seguridad sin precedentes y múltiple, que consistió en el establecimiento de casi mil estaciones de policía en la comunidad, la instalación de un sofisticado sistema de vigilancia de alta tecnología y miles de nuevos empleos policiales.

En 2016, después de haber reprimido con éxito la disidencia en el Tíbet, Chen Quanguo fue transferido a Xinjiang. Desde el lanzamiento de la emblemática iniciativa Belt and Road de Xi Jinping, la estabilidad social en esta región se convirtió en una prioridad para Beijing. Inmediatamente, Chen realizó lo que probablemente sea la mayor campaña de reclutamiento policial en la historia reciente de China. Durante sus primeros 12 meses en el cargo, Xinjiang anunció más de 100.000 puestos relacionados con la seguridad.

Los ingresos masivos en la policía orquestados bajo el gobierno de Chen Quanguo ilustran que la estrategia de seguridad del Estado no depende sólo de la tecnología. Por el contrario, estamos siendo testigos de una estrategia sofisticada y multifacética que opera en varios niveles. En el extremo superior, las granjas de servidores de alta tecnología realizan una recopilación y un análisis de la gran cantidad de datos, ayudados por algoritmos de inteligencia artificial. En el extremo inferior, policías asistentes de bajo nivel educativo controlan los puestos de control, patrullan los barrios, realizan búsquedas y escanean los teléfonos móviles en busca de contenidos ilegales. Cualquier desviación de conducta resulta rápidamente en la detención en campos de reeducación política. Con la digitalización progresiva de la sociedad, se está produciendo un cambio preocupante desde la respuesta posterior al incidente al recurso anticipatorio, inducido por la vigilancia.

En 2017, China presentó la red de monitoreo más grande del mundo con un estimado de 176 millones de cámaras, y planea instalar 626 millones para 2020.-

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Foto: AP Ng Han Guan

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