LA DESPEDIDA A UN AMIGO

 

Carta de Richard Gere a Lodi Gyari Rinpoche

Lodi Gyari Rinpoché y yo nacimos con unos días de diferencia en agosto de 1949, en diferentes extremos del planeta y con diferentes siglos de experiencia. La suya, en el viejo Tíbet; la mía, en el estado de Nueva York.

Nos encontramos al final de mi primer viaje a Dharamsala, India, durante la temporada de monzones de verano de 1981. Fue mi primera presentación ante Su Santidad el Dalai Lama, la comunidad tibetana en el exilio, y de lo que se convertiría en una poderosa, desafiante, amorosa  y duradera tutoría, recibida de Lodi en la dirección de la Campaña Internacional por el Tíbet.

Lodi era indudablemente único en el mundo. Por supuesto, fue incansable en su servicio y su inquebrantable devoción a Su Santidad el Dalai Lama y la causa del Tíbet, pero eso no es inusual en la comunidad tibetana: hay millones de patriotas tibetanos que habrían sacrificado sus vidas por el Tíbet y Su Santidad.

Lo que era completamente inusual acerca de Lodi era la profundidad de su sabiduría, la creatividad de su visión y (casi más importante) la extraordinaria habilidad con que esa sabiduría y visión se expresaron a lo largo de su larga vida de servicio a sus hermanos y hermanas tibetanos, y más conmovedor, a Su Santidad el Dalai Lama, nuestro maestro.

Lodi creó nuevas y genuinas amistades para los tibetanos en todo el mundo. Fue bienvenido en las capitales mundiales y en la diplomacia mundial como amigo, experto y confidente. Él era leal y de confianza. Conocía a sus familias, iba a nacimientos, bodas y funerales.

En sus últimos días y horas, nos contactó a todos en solidaridad… aún había mucho por hacer, que podía ser hecho, que todos haríamos juntos.

Él y yo compartimos la profunda opinión de que la causa tibetana es mucho más grande que el Tíbet, que Su Santidad es más grande que el Tíbet. Que la causa tibetana es para todos los seres que anhelan profundamente crear una sociedad universal donde todos sean tomados en cuenta, donde todos estén incluidos y cuidados, donde todos sean amados y abrazados, donde no haya un “otro”. Donde la moneda de las relaciones no sea dinero ni poder, sino amabilidad y respeto… no transacciones de suma cero, sino responsabilidad universal compartida.

El trabajo de Lodi como emisario del Dalai Lama fue una extensión del corazón y la mente de Su Santidad. El profundo efecto continuo que el Dalai Lama ha tenido en todas partes, y las sinceras relaciones personales que Su Santidad ha tenido con los líderes mundiales, a pesar de la viciosa e implacable campaña de los líderes comunistas chinos para demonizarlo, se debe en gran medida a la habilidad y la tenacidad de Lodi Gyari Rinpoche.

Él fue el puente hacia el Dalai Lama para los líderes y organizaciones mundiales. Puso la mesa y creó la atmósfera de amabilidad y respeto mutuo. Sabía lo que era posible y entregable porque había alimentado y negociado previamente los resultados.

Nunca ingenuo, siempre consciente de las realidades de un mundo desesperado por acceder al vasto mercado chino y la promesa de la inversión china, Lodi hizo su magia con ingenio y humildad. Tuvo muchos éxitos duramente ganados. En particular, la Ley de Política del Tíbet de 2002, que consagró en la ley de los Estados Unidos el compromiso del Gobierno de los Estados Unidos con el pueblo del Tíbet y Su Santidad el Dalai Lama.

Ayudó a muchos gobiernos a navegar a través de lo que parecían ser narrativas aparentemente contradictorias de intereses nacionales, para encontrar la manera de hacer lo correcto, lo valiente, lo honorable. Incluso en sus negociaciones con el gobierno chino, su increíble paciencia y honestidad siempre mantuvieron un camino positivo abierto para ambas partes. Desafortunadamente, el lado chino demostró ser muy poco confiable y cínico. Los chinos interrumpieron bruscamente las conversaciones y han fallado en reanudarlas. Estuve allí  y sé que es verdad.

Lodi podría haber logrado poco sin el amor y la fuerza siempre presentes de su esposa Dawa y el abrazo de sus muy especiales hijos. Lodi se preocupó profundamente por todas las personas en todos los lugares, en todas las culturas, en todo momento. Lloraba fácilmente. Sacrificó mucho y superó serios desafíos. Fue amado y querido. La suya fue una vida significativa. Una vida importante. Será recordado.

Adiós, mi amigo. Te veré al otro lado.

Richard Gere

 

2 thoughts on “LA DESPEDIDA A UN AMIGO

  1. Con profunda tristeza me uno al duelo de Su Santidad el XIV Dalai Lama, de la noble familia, del gobierno y el pueblo tibetano y de los budistas tibetanos alrededor del mundo, por la partida de Lodi Gyari Rinpoche, diplomático extraordinario y hombre ejemplar a quien tuve el inmenso honor de conocer hace casi 40 años, cuando se hicieron los primeros contactos entre el gobierno en exilio del Tibet y los diferentes gobiernos de Costa Rica y me toco la responsabilidad de asegurar los encuentros de interés para los representantes de Su Santidad, de la noble causa tibetana, la defensa de sus derechos humanos y la preservación de su cultura.
    Su inmensa e incansable labor diplomática, su sabiduría y su caballerosidad se ganaron el inmenso respeto y admiración de quienes lo conocieron, desde los líderes políticos y religiosos más calificados hasta las más sencillas personas, a las que siempre escuchó con calidez y deferencia. Ante su espíritu y memoria me inclino con reverencia y enorme estima personal. Que su sendero sea lleno de luz y amor!

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