Notas sobre el Festival Internacional de Cine de Dharamsala 2017

 

Film Companion

Por Mohini Chaudhuri

Noviembre 6, 2017

Los festivales de cine pueden significar una ardua tarea. Se trata de una investigación exhaustiva sobre las películas que se desea captar, un plan de juego sólido para hacerlo con  todas ellas, de pie en largas colas, y así sucesivamente. Los que asistieron al Festival de cine de Mumbai hace un par de semanas coincidirán. Mientras que ese tipo de caos tiene una emoción propia, es alentador saber que festivales como el Festival Internacional de Cine de Dharamsala también pueden existir.

Aquí, en lugar de un elegante complejo de múltiples salas de cine, se está en un acogedor auditorio de una escuela tibetana en Upper Dharamshala que tiene vistas a las montañas. Incluso mientras estás viendo películas, se puede escuchar la charla amistosa de los niños jugando con una pelota fuera. Durante una proyección, un balón aterrizó en el tejado de hojalata del auditorio haciendo un ruido sordo, y a nadie le importó. Un aficionado al Festival asistió a todas las proyecciones con su perro mascota. Es una experiencia como ninguna otra.

El olor de las palomitas de maíz de las salas de cine clásicas es sustituido por momos recién vaporizados y encontrarás cineastas como el premiado Gurvinder Singh (Chauthi Koot [La Cuarta Dirección] y Anhe Ghore da Daan [Dádivas para un Caballo Ciego]) en un puesto de biryani (arroz típico indio). Por lo tanto, no es de extrañar que Ritu Sarin y Tenzing Sonam sean los únicos fundadores de un Festival que no quieren ver a su bebé crecer en un monstruoso evento de alfombra roja. La calidez y la intimidad de este festival  es lo que lo hace tan único.

El ser directores de cine ellos mismos ha capacitado al matrimonio de algún modo, para hacer frente a los dos aspectos más duros del funcionamiento de un festival, recaudar fondos y administrar a la gente. Tienen el grupo más brillante y entusiasta de universitarios clamando para ser voluntarios en el Festival cada año. “Este año tenemos alrededor de 100 de ellos.” El programa de voluntarios del festival  ha crecido a lo largo de los años y se ha convertido casi en una institución. Aunque es muy difícil entrar. Tienes que aplicar y luego los entrevistamos. “¡Necesitas habilidades especiales para conseguirlo!” dice Sonam.

Sarin y Sonam han sido residentes de Dharamshala durante dos décadas. La pareja comenzó el Festival hace seis años para dar a la región el evento cultural completo que merecía. Según sus registros, el año pasado alrededor de 6000 personas vieron películas en el festival. “Sentimos que crear comunidades es muy importante. Tenemos comunidades virtuales pero el cine es mucho más que sentarse en un teatro oscuro y experimentar una película juntos. Fue un poco complicado por el hecho de que no había teatro aquí,” explica Sarin. El año pasado Dharamsala pasó a tener su primera sala de cine, el Gold Cinema, un compacto de 150 asientos. Antes solía haber salones de vídeo en McLeodganj con copias piratas de películas de Hollywood. Ahora hay ratas corriendo por el lugar. La gente mira películas en la televisión o en Netflix,” añade.

El programa también tiene una inclinación muy clara hacia las narrativas que son fuertemente personales, arraigadas y que provocan el pensamiento. El documental Cameraperson (2016) de la directora de fotografía, Kirsten Johnson, cuenta conmovedoras historias de Ruanda, Afganistán y Bosnia. Land of the Little People, del cineasta israelí Yaniv Berman, sigue a una pandilla de cuatro niños de una aldea del ejército israelí. Y Tripoli Cancelled de Naeem Mohaiemen documenta una semana en la vida de un hombre varado en un aeropuerto decrépito.

“Decidimos el primer año que no queríamos ponernos trabas y decir que esto solo iba a ser sobre Asia o las montañas. Pero creo que realmente nos importan las películas que hablan sobre temas actuales y abordan nuestra realidad de hoy. Entonces, aunque no comenzamos con ningún criterio, finalmente cuando se sigue el programa, surgen ciertos tipos de temas “, explica Sonam.

También se proyectaron algunas de las películas más elogiadas de la India de este año: Newton de Amit Masurkar, Mukti Bhawan de Shubhashish Bhutiani,  Angamaly Diaries del director malayo Lijo Jose Pellisery, y Village Rockstars, de Rima Das. Cuando terminaron los cuatro días de películas y relajación, alguien comentó acertadamente en la  fiesta de clausura, que son las conversaciones largas, entusiastas y a veces volátiles sobre las películas,  lo que más se extrañará.-

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Foto: Ritu Sarin Tenzing Sonam, creadores del festival

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